Los pilotos de altura
Los pilotos de altura LA AVENTURA DEL PILOTO BARBALONGA
AL DÍA SIGUIENTE, EL CAPITÁN VERDILLON envió al tercer piloto, Guido Barbalonga, a tierra a comprar víveres. No hizo más que llegar cuando el jefe, Musuka Towaluka, le prendió.
Lo condujo a su casa y allí le quitaron la ropa, le raparon la cabeza y la barba, le pintaron la cara y el cuerpo de rojo y lo llevaron a una hacienda de esclavo, en donde, según parece, le comenzaron a enseñar a subir a las palmeras y a manejar el arco y la flecha.
Al saber la noticia de la prisión, los que fueron en el bote preguntaron a los negros la causa del arresto del piloto.
Estos contestaron que un capitán portugués, que se hallaba con su barco en la punta de Lenha, había robado a Musuka Towaluka una hija y la tenía a bordo, y que en tanto no entregaran su hija a Musuka, el jefe no devolvería el blanco cautivo.
Cuando entró la brisa fuimos seis hombres con el capitán en la lancha al buque portugués. El capitán Verdillon contó al portugués la historia de la prisión del piloto tercero, y pidió que entregara [a] la hija de Musuka Towaluka para el canje. El portugués se burló de la reclamación y dijo que de ninguna manera entregaría a la hija del reyezuelo, porque le gustaba y pensaba llevársela. Tuvimos que volvernos desairados.
Matabrune, el factor, dio su opinión.