Los pilotos de altura
Los pilotos de altura LOS AGRAVIOS DE EMBIL
HE NACIDO, DICE EMBIL EN SU DIARIO, en los primeros años del siglo XIX, en la época de la guerra de la Independencia[39]. Mi padre fue capitán de barco, viajó bastante, sirvió algunos años en la marina de guerra y murió a consecuencia de una herida de metralla en el Perú. La época que yo alcancé podía considerarse como mala: hambre, miseria, guerra. Mi madre, viuda con tres hijos, de los cuales era yo el mayor, con pocos ingresos y una pequeña pensión, decidió casarse con un comerciante de nuestro pueblo.
La gente me ha dicho siempre que yo tengo mal carácter; es posible que sea cierto. La intromisión en mi casa del marido de mi madre me produjo una gran indignación.
Se elogiaban en el pueblo mucho las condiciones morales de mi padrastro. Yo le consideraba uno de esos hombres muy finos y amables en la calle, que al llegar a casa se convierten en adustos y avinagrados. En vascuence hay un dicho para retratar a tal clase de gente: «Kanpoan uso, etxean otso» («Fuera paloma, y lobo en casa»).
Nunca pude entenderme bien con mi padrastro. Cuando llegué a contar trece o catorce años formé una lista en la memoria de las ofensas que me habían inferido.