Los pilotos de altura
Los pilotos de altura EL BARCO PIRATA
AL LLEGAR A LA HABANA dejamos Chimista y yo al capitán borracho; yo entré de interino en el barco correo La Resolución. Partimos con este buque para España, con catorce pasajeros de cámara y ciento veinte soldados. Desde la salida del puerto se me consideraba como oficial, montaba la guardia del capitán y mandaba las maniobras.
A los pocos días llegamos a la vista de Santa Cruz de Tenerife; el capitán mandó disparar un cañonazo para anunciar a los de tierra el barco correo que aguardaba la correspondencia. Desde Santa Cruz seguimos a Cádiz, y poco después retornábamos para las Antillas.
En todos los puertos donde pasamos fuimos recibidos con grandes agasajos.
Marchábamos con rumbo a Puerto Rico cuando, a la recalada, se nos acercó un bergantín de guerra, de dos gavias, al parecer inglés.
Nuestro capitán mandó izar la bandera española, con gallardete y escudo de correo[66].
Cuando el buque de guerra inglés vio estas señales, quiso, sin duda, hacer burla de un barco español, y levantó las portas de sus baterías, mostrándonos las bocas de sus cañones.