El dolor paraguayo
El dolor paraguayo De los puntos indicados frente a las fechas ha partido la onda que propagándose por el globo determina el derrumbe y revela un estado morboso de las relaciones financieras universales. Los síntomas del mal, que hoy por desgracia reaparecen, son el aumento de la cartera en los bancos y la disminución del encaje. Pero lo que aquí nos importa es el siguiente comentario de Jacques Siegfrield: «Las guerras ejercen poca influencia en el ciclo de los períodos prósperos y de la crisis… la guerra es casi siempre señal de nuevo crecimiento de las transacciones comerciales del mundo entero».
Las adversidades exteriores pues, guerras, terremotos, huracanes, inundaciones, langostas, incendios, golpes de Estado, etc., no son capaces de agotar las fuentes de producción. Prueba de que el dinero no es esencial, sino el trabajo, y que nada llega a transformar y corromper las condiciones morales que hacen el trabajo fecundo, como no sea una degeneración lenta, hereditaria y por lo mismo incurable.