El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Basta, Esto es demasiado humano para este panorama imperioso y solemne. No soy un bucólico azucarado; sé que las plantas elegantes se roban el aire y la luz, que los tallos esbeltos se retuercen para estrangularse, que no es por estética que la golondrina decora el espacio con las graciosas curvas de su vuelo, sino por devorar una presa invisible; sé que lo hermoso y lo pujante brota de los cadáveres podridos. Y sin embargo, siento que de las sanas crueldades de la naturaleza se eleva una certidumbre sublime, ausente de las maniáticas y ruines crueldades de los hombres.
[El Diario, 1.º de Junio de 1907]