El dolor paraguayo
El dolor paraguayo He aquà el papel probable de la huelga en los destinos humanos. Su acción es todavÃa de corto radio. Usáis de la huelga en pequeños conflictos, en problemas locales, pero no olvidéis que su trascendental misión es llegar al paro terrestre. Todo lo que se haya mantenido en pie hasta entonces se derrumbará. Y la sociedad se transformará de una manera definitiva.
¡Cuántos méritos necesitáis para cumplir tan arduo programa! ¡Cuánto valor, viviendo como vivÃs bajo la opresión de la fuerza, de esa fuerza encargada de velar por las arcas de los avarientos! ¡Cuánta fraternidad, cuanto tesón, para uniros robustamente y caminar juntos hacia la aurora! No se vence a los fuertes sin ser fuerte, y sin serlo de otro modo. Tenéis que ser fuertes a fuerza de ser buenos y justos. No venceréis el hierro por el hierro, porque ese triunfo serÃa efÃmero; hay que vencer por la razón. Vuestra fuerza está en la invisible ola de opinión que hace enmudecer a los reyes y paraliza los ejércitos. Deberéis la victoria a la fatalidad de las cosas y no al azar de las armas. Ante vosotros se disolverán las viejas leyes y se desvanecerán como fantasmas los despotismos, cuando en la conciencia universal esté que ellos son la mentira y la verdad vosotros.