El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Oíd. Donde la mujer no es respetada ni querida no hay patria, libertad, vigor ni movimiento. ¿Por qué es esta raza una raza de melancólicos y de resignados? ¿Por qué aquí todos los despotismos, todas las explotaciones, todas las infamias de los de arriba se ejecutan con una especie de fatalidad tranquila, sin obstáculo ni protesta? Es que aquí se le reservan a la mujer las angustias más horrendas, las labores más rudas; porque no se ha hecho de la mujer la compañera ni la igual del hombre, sino la sirvienta; porque aquí hay madres, pero no hay padres, Y estos hombres a medias, mientras no completan su virilidad en el hogar, están sentenciados al desastre.