El dolor paraguayo

El dolor paraguayo

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Difícil es indignarse contra ellos. Repiten el gesto primitivo, el gesto eterno, común a débiles y fuertes de cocear y morder y estrangular y aplastar al prójimo. Con la civilización, sin embargo, el gesto se hace menos impulsivo y la crueldad más científica. La question, o pregunta, según denominaban los franceses al tormento judicial, requería un material delicado y numeroso. Desde las cuñitas de madera dura destinadas a hundirse entre uña y carne y los borceguíes cinchados que trituraban lentamente los huesos del pie y los torniquetes y garrotes hasta el gran juego de quemaduras con plomo derretido y aceite hirviendo y las tenazas craneanas con tornillos y los ataúdes verticales forrados de largas púas de acero, la justicia exigía un verdadero laboratorio de dolor. El cepo colombiano, el sable, el mboreví[31] son aparatos sencillos, de poco precio. Montjuich estaba mejor surtido. Había allí una maquinita especial para emascular a los sospechosos de anarquismo.








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