El dolor paraguayo
El dolor paraguayo En el escuadrón de seguridad los sargentos matan a los jefes. Esto remacha la serie de atentados departamentales. Nunca se había visto semejante movimiento en el país.
Nada tan fácil, ni tan falso, como decir «crimen» y aplicar el criterio del código. Empezamos a comprender que la palabra «crimen» no tiene sentido y que lo que importa no es castigar, ni aun perdonar, sino explicar, remediar y prever.
Las violencias de que están siendo víctimas las autoridades son el efecto necesario de las violencias que emplearon. La violencia se engendra a sí misma. La vida elástica devuelve mal por mal. Los hombres no son santos que presentan la mejilla derecha después de haber sido abofeteados en la izquierda. Y si se dejan abofetear y escupir, mirad a sus manos temblorosas y adivinad en ellas el cuchillo que un día, en la sombra, hará venganza.