El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Es notorio que en ciertas reparticiones se tortura. Será muy cómodo alegar que el pueblo está en la barbarie y que se civilizará a palos. Pero no podemos admitir que con tal pretexto se autorice el desahogo de la crueldad oficial. La civilización no consiste en exportar mucho, ni en caminar de prisa, ni en escribir con ortografía. Consiste en la dulzura de las costumbres, en el amor y en la tolerancia, en la elevación nativa de los sentimientos y de las ideas. Los paraguayos son reposados y modestos, quizá demasiado. Son afectos a la paz y a la melancolía. Son pobres, han sufrido mucho. No merecen, ¡no!, que se les trate así, que se les pegue, que se les desprecie y se les insulte.