El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Esa sonrisa, ¡cómo la explotáis, bandidos! El anticipo, pagado con diez, doce, quince años de horror, después de los cuales los sobrevivientes no son más que mendigos decrépitos, ¡qué invención admirable! El anticipo es la gloria de los alcahuetes de la avaricia millonaria. Asà se arrean los mártires de los gomales bolivianos y brasileños, de los ingenios del Perú. Asà se arrean las muchachas del centro de Europa prostituidas en Buenos Aires, El anticipo, la deuda es la cadena que arrastran de lupanar en lupanar, como la arrastra el peón de un habilitado a otro. ¡El anticipo! Un mozo de Caacupé es contratado por la Matte a razón de 150 pesos mensuales. Le brindan el anticipo; lo rechaza. Llevan al desgraciado a 80 leguas de Concepción, allà dicen que del salario hay que deducir la comida a no ser que el anticipo se acepte. El mozo verifica que su labor no alcanza a saldar su miserable bodrio y por milagro consigue escapar y regresar a su pueblo. ¡El anticipo! La Industrial alegará que sus peones la deben sobre el Paraná un millón de pesos. Deducid lo que la empresa ha robado a su gente desde que la encerró, y obtendréis el precio bruto de los esclavos. Un buen esclavo cuesta hoy aproximadamente lo que antes: de trescientos a quinientos pesos.