El dolor paraguayo
El dolor paraguayo ¡La selva! Extraen de ella enormes fortunas los negreros enlevitados que se pasean por las calles de Asunción, de Buenos Aires o de RÃo, y no llega a ella una ráfaga espiritual, un eco de la cultura, un consuelo de la sociedad perdida. En las 5000 leguas del Alto Paraná no hay más que un juez comprado por La Industrial y un maestro de escuela, el de Tucurú-pucú. ¡Jurad sin miedo que al maestro no le subvencionan! En esas 5000 leguas no hay un boticario ni un médico ¡Si los médicos manejaran el látigo o el fusil, los habrÃa! Dos tipos de extrema degeneración: el esclavo, pobre bestia asustada, y el habilitado, bestia feroz, proxeneta de la avaricia urbana; he aquà todo lo que la humanidad ha dejado en la selva. ¡Qué importa! Esos dos tipos son suficientes a constituir nuestra civilización legal: suministran el oro.