El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Sumad el ejército de los mensualeros, atacadores de mboroviré[39], troperos de carreta, picadores, boyeros, expedicionarios desprovistos de lo más preciso, obligados a cruzar desiertos y pantanos interminables; chateros[40] a quienes se paga por viaje de un mes y que regresan, entorpecidos por las sequías, después de tres o cuatro meses de combate aguas arriba, con el pecho tumefacto por el botador; sumadlo todo y obtendréis la turba maldita de los yerbales, jadeante catorce, dieciséis horas diarias, para lo cual no hay domingo ni otra fiesta que el Viernes Santo, recuerdo del martirio de Jesús, padre de los que sufren…
Y esa gente ¿qué come? ¿De qué manera se le trata? ¿Qué salario se les abona y qué ganancia producen a los habilitados y a la empresa?
Contestar a esto es revelar una serie de crímenes. Hagámoslo.
[El Diario, 20 de Junio de 1908]