El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Al doctor Ritter le extraña que los sindicalistas «profesen el mismo ideal que cualquier fabricante de tejidos: el de la más grande producción», y a mà me extrañan esas lÃneas del doctor Ritter. El profesor Novicov, que suele burlarse cruelmente de los socialistas de todo matiz, declara, después de compulsar estadÃsticas, que los nueve décimos del género humano padecen en mayor o menor grado el hambre y el frÃo. De diez semejantes nuestros, nueve no se alimentan ni se visten lo bastante. Seamos, pues, «prosaicos» hasta el punto de exigir la más grande producción de ropas y de pan, y no temamos profesar los ideales del burgués, el cual no se preocupa de las necesidades ajenas ni de la más grande producción, sino de la más grande ganancia, que es a veces lo contrario. ¡En esta sociedad absurda y hambrienta, ocurre que un exceso de pan ocasiona desastres! Cuentan los biógrafos de Fourier, que, hallándose en Marsella, los dueños del establecimiento en que servÃa diéronle el encargo de arrojar al mar un considerable cargamento de arroz, que habÃan dejado pudrir con el único fin de mantener el alto precio a que por entonces se vendÃan en Francia los artÃculos de primera necesidad.