El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Y es desde aquel dÃa que Fourier, lleno de noble ira, se consagró por entero a su apostolado reformador. Dos palabras sobre el anarquismo. No hay que hacerse ilusiones; una clase crece siempre más de prisa en fuerza material que en fuerza moral. El proletariado, al volverse más fuerte, se vuelve más violento. Por desdicha, es probable que triunfe por la violencia, como han triunfado en la historia todas las renovaciones humanas. Ame la venidera revolución sólo cabe esperar, según esperamos los que tenemos fe en nuestro destino, que se sustituyan las violencias estériles por las violencias fecundas.
El anarquismo, extrema izquierda del alud emancipador, representa el genio social moderno en su actitud de suma rebeldÃa. No haré a mis lectores la ofensa de suponerlos capaces de confundir, a semejanza de lo que fingen muchos burgueses interesados, anarquista y dinamitero. SerÃa pueril temer que Anatole France, anarquista intelectual, o León Tolstoi, anarquista mÃstico, nos lancen alguna bomba. Hay una cosa quizá más grave que los explosivos; es la crÃtica anarquista, la lógica implacable de los que han condensado su método en la famosa fórmula de Bakunin: «destruir es crear».