El dolor paraguayo
El dolor paraguayo En Buenos Aires el salario normal oscila de 1.50 a 3 pesos. Cincuenta mil obreras se resignan, en su mayoría, a salarios de hambre. Las costureras de blanco, las chalequeras, pantaloneras y afines trabajan 14 y 16 horas diarias para no perecer. Hay aprendizas que se sostienen con cincuenta centavos. El kilo de pan cuesta 0.30, la papa, 0.15, los porotos, 0.25, un repollo, 0.10. La fruta es inaccesible. Los precios de la carne y de la leche se han elevado tanto que hace poco la Dirección de la Asistencia Pública aconsejaba instalar puestos para venta de carne de caballo, de mula y de burro. ¿Y qué decir de los alojamientos? Los conventillos de Buenos Aires son ya célebres en los anales de la patología social. Tribus enteras se amontonan en pocilgas que rentan 25 y 30 pesos al mes y donde la mortalidad llega al 19 por mil.
Escuchad ahora. Mientras el salario alcanzaba penosamente las cifras que habéis leído, ¿qué sucedía con el valor de la propiedad? En veinte años los latifundios se han valorizado cincuenta veces. Al sur de la provincia de San Luis, por ejemplo, la hectárea valía 0.50 hacia 1895. En 1905, se han vendido más de 24 mil hectáreas a 19.40. Respecto a los inmuebles urbanos, he aquí, entre cien, un diagrama que tomo del doctor Justo, sobre la valorización de la esquina de las calles Balcarce y Chile. La horizontal indica los años y la vertical el precio del metro cuadrado en pesos oro.