El dolor paraguayo
El dolor paraguayo ¡Quién sabe! ¡Quizá seréis los libertadores del oro!
El Paraguay tiene muchas minas sueltas, en que el metal está ya refinado y hasta acuñado. Los fantasmas están en el secreto. Ellos señalan el sirio exacto en que el filón empieza. Atendedlos; si no se les hace caso, insisten. Si no les libráis de su angustia, se instalarán en vuestra existencia, os pondrán el dedo en el hombro, os perseguirán en vuestras pesadillas, sentiréis miradas sin ojos atravesaros el cráneo y si continuáis insensibles a su dolor tomarán cuerpo y os visitarán de dÃa. No abandonéis pues aterrados vuestra vivienda, no seáis escépticos sin necesidad, y consentid en haceros ricos, como tantos otros cuyos nombres no citaremos y que todos conocen.