El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Yo no la quiero recordar aquà cuando se degrada, sino cuando el dolor la devuelve a la inocencia, cuando le ha sucedido una catástrofe en su ahumada cocina, cuando le pegan, o cuando se quema los dedos con agua hirviendo. Entonces ella viene a mÃ, para que la remedie, ya con aceite, ya con árnica, ya tan sólo con mi piedad ociosa y llora a mi lado, llora a chorros, con todas sus lamentables arrugas que suben y bajan; entonces comprendo hasta qué punto es hermana mÃa, hasta qué punto aparece en su ser, desnuda, vacilante, la débil chispa que ocultamos nosotros bajo máscaras inútiles.
[La Evolución, 7 de Junio de 1909]