Moralidades actuales
Moralidades actuales Después de 26 millas de correr en círculo, Dorando ha caído desmayado, vencido por Longboot. ¡Qué golpe para Italia! No he visto la cara del mártir en aquel momento, pero me la figuro. Me ayuda el recuerdo de la célebre fotografía que sacaron hace algunos años a otro gran corredor, al tocar la meta. No era la figura de la victoria, sino la de la muerte: un rostro crispado, estrujado por la angustia; un infierno de arrugas desesperadas, alrededor de ojos cerrados de sonámbulo, una mueca de llanto convulsivo, inerte, como si lo hubiera provocado el galvanismo en un cadáver; un rostro en fin más espantoso que cualquiera otra expresión de terror o de tortura física. Así habrá caído Dorando: así caen los animales desmedulados, dando vueltas. ¿Y todo para qué? Para alcanzar una cifra inútil. El último paralítico, sentado en su automóvil, llega mucho antes que Longboot.