Moralidades actuales
Moralidades actuales ¿Nos dejaremos barrer? Sin duda es bella la reacción contra la catástrofe. El rey se inclina ante la democracia de la muerte, y trabaja como los demás en arrancar jirones de carne a los escombros. Los pueblos espantados reúnen dinero, y hasta el buen Morgan —¿quién no sabe que hizo su fortuna a fuerza de bondad?— ha enviado su níquel. ¿Y después? ¿Reedificaremos nuestras viviendas sobre el abismo de mañana? ¿Nos resignaremos a lo desconocido?
Ahora es ya imposible. Nuestras almas caminan en tal dirección que no encontrarán quien las detenga. La única manera de vencer lo desconocido es conocerlo. La naturaleza se arma de misterio; desnuda o medio desnuda, como hembra que es, se defiende mal. Y ¿por qué no confesar aquí nuestras ignorancias del día? Demasiado absorbidos quizá por la lucha con lo infinitamente chico, con los seres que nos devoran célula a célula, descuidamos el ser enorme que nos arrastra a través del espacio, y cuyas menores sacudidas nos aplastan en masa. Apenas nos damos cuenta de lo que ocurre en la superficie del globo, y menos todavía de lo que ocurre debajo. La astronomía es nuestra obra maestra; la meteorología, nuestro bochorno. La humana inteligencia es más poderosa a veces de lejos que de cerca, pero de cerca o de lejos constituye nuestro solo recurso. Para dominar es necesario comprender.