Moralidades actuales
Moralidades actuales Nos vamos. Es muy sencillo. ¿Por qué marcharse había de ser más misterioso que llegar? ¿Es acaso la muerte más incomprensible que la vida? Nos vamos con la eterna, la angustiosa pregunta en los labios y en los ojos. ¡Tan angustiosa, tan mezclada con el dolor y el espanto fúnebre que compartimos con las bestias! Y sufrimos de lo que ellas quizá no sufren, de la imagen de nuestro cuerpo convertido en podrida carroña, de nuestras pupilas cegadas para siempre por la gusanera, de nuestra boca que tembló contra la boca de la mujer y gritó y cantó al sol, condenada a comer lodo en el negro sumidero. Los que se han inclinado sobre el abismo y aseguran haber oído una respuesta, no oyeron sino el eco de sus propios sollozos. A los que han escuchado en silencio, ha contestado el silencio. No son los vivos los que tienen la clave de las tumbas.