Moralidades actuales
Moralidades actuales Vicio, crimen: palabras fáciles. Si cada uno de nosotros fuera un Robinson, ¿qué significaría robar, mentir, asesinar? ¿Qué es la moral en una isla desierta? El delito no es individual, sino social. No es culpable el ladrón, el falsario y el asesino, sino la colectividad. Tenemos la carne podrida, y pedimos cuentas a las pústulas que nos manchan. La codicia nos envilece, el miedo nos disminuye, la vanidad nos aturde, y nos hacemos la ilusión de curarnos metiendo en la cárcel a los infelices que la epidemia general ha castigado con mayor dureza. Pobres diablos, grieta por donde trasuda la masa de bajas pasiones que nos emponzoñan, triste remedio es amordazaros. El veneno se queda adentro. Las raíces del árbol están heridas, y nos enfurecemos contra las hojas que vemos amarillear y marchitarse. ¿Por qué no se corrigen, por qué no se enverdecen? ¿Acaso no gozan del albedrío? Hojas melancólicas, vuestro libre albedrío os permite vacilar al viento; del árbol fatal sólo os separará la muerte.
El anarquismo no es el crimen, sino el signo del crimen. La sociedad, madre idiota que engendra enfermos para martirizarlos después, crucificará a los anarquistas; hará lo que aquellos Césares cubiertos de sarna: se bañará en sangre. Y seguirá enferma, y seguirá en nosotros el vago remordimiento de lo irremediable.