Peter Pan
Peter Pan Se llevaron a rastras a los atónitos hermanos para que cortaran, talaran y cargaran.
—Lo primero sillas y una valla —ordenó Peter—. Luego construiremos la casa a su alrededor.
—Sà —dijo Presuntuoso—, asà se construye una casa, ya me acuerdo.
Peter estaba en todo.
—Presuntuoso —ordenó—, trae a un médico.
—Sà —dijo Presuntuoso al momento y desapareció, rascándose la cabeza. Pero sabÃa que habÃa que obedecer a Peter y regresó al cabo de un rato, con el sombrero de John y expresión solemne.
—Por favor, señor —dijo Peter, acercándose a él—, ¿es usted médico?
La diferencia entre los demás chicos y él en un momento como ése era que ellos sabÃan que todo era fingido, mientras que para él lo fingido y lo real eran exactamente lo mismo. Esto a veces tenÃa sus inconvenientes, como cuando tenÃan que fingir que habÃan comido. Si dejaban de fingir él los golpeaba en los nudillos.
—SÃ, jovencito —replicó muy apurado Presuntuoso, que tenÃa los nudillos agrietados.
—Por favor, señor —explicó Peter—, tenemos a una dama muy enferma.
Estaba tumbada a sus pies, pero Presuntuoso tuvo el sentido común de no verla.
—Vaya, vaya, —dijo—, ¿dónde está?