Peter Pan
Peter Pan —Y nosotros somos tus niños —gritaron los gemelos.
Entonces todos se pusieron de rodillas y alargando los brazos exclamaron:
—Oh, señora Wendy, sé nuestra madre.
—¿DeberÃa? —dijo Wendy, toda radiante—. Naturalmente, es fascinante, pero es que yo sólo soy una niña. No tengo experiencia de verdad.
—Eso no importa —dijo Peter, como si él fuera el único presente que lo sabÃa todo acerca del tema, aunque en realidad era el que menos sabÃa—. Lo que nos hace falta es simplemente una persona agradable y maternal.
—¡Vaya! —dijo Wendy—. ¿Sabéis? Creo que eso es exactamente lo que yo soy.
—SÃ, sà —gritaron todos—, lo notamos al instante.
—Muy bien —dijo ella—, haré todo lo que pueda. Entrad inmediatamente, diablillos, estoy segura de que tenéis los pies mojados. Y antes de meteros en la cama tengo el tiempo justo de terminar el cuento de Cenicienta.