Peter Pan
Peter Pan —¿Puedo sentarme en la silla de Peter, ya que no está?
—¡John! ¡Sentarte en la silla de papá! —se escandalizó Wendy—. Por supuesto que no.
—No es nuestro padre de verdad —contestó John—. Ni siquiera sabÃa cómo se comporta un padre hasta que yo se lo enseñé.
Aquello era protestar.
—Queremos quejarnos de John —gritaron los gemelos.
Lelo levantó la mano. Era con tanta diferencia el más humilde de todos, en realidad el único humilde, que Wendy era especialmente cariñosa con él.
—Supongo —dijo Lelo con timidez—, que yo no podrÃa hacer de papá, ¿verdad?
—No, Lelo.
Una vez que Lelo empezaba, lo cual no ocurrÃa muy a menudo, seguÃa como un tonto.
—Ya que no puedo ser papá —dijo torpemente—, no creo que tú me dejaras ser el bebé, ¿verdad, Michael?
—No, no me da la gana —soltó Michael. Ya estaba en su cesta.
—Ya que no puedo ser el bebé —dijo Lelo, cada vez más torpe—, ¿creéis que podrÃa ser un gemelo?
—Claro que no —replicaron los gemelos—, es dificilÃsimo ser gemelo.