Peter Pan
Peter Pan —Es bonito, Peter, ¿verdad? —dijo Wendy, enormemente complacida—. Peter, creo que Rizos ha sacado tu nariz.
—Pues Michael se parece a ti.
Ella se acercó a él y le puso la mano en el hombro.
—Querido Peter —dijo—, con una familia tan grande, como es lógico, ya no estoy tan bien como antes, pero no deseas cambiarme, ¿verdad?
—No, Wendy.
Claro que no deseaba un cambio, pero la miró inquieto, parpadeando, ¿sabéis? Como si no estuviera seguro de estar despierto o dormido.
—Peter, ¿qué te pasa?
—Estaba pensando —dijo él, un poco asustado—. Es mentira que yo sea su padre, ¿verdad?
—Oh, sà —dijo Wendy remilgadamente.
—Es que —continuó él como excusándose—, ser su padre de verdad me harÃa sentirme tan viejo.
—Pero son nuestros, Peter, tuyos y mÃos.
—Pero no de verdad, ¿no, Wendy? —preguntó angustiado.
—Si no lo deseas, no —replicó ella y oyó claramente el suspiro de alivio que soltó él.
—Peter —le preguntó, tratando de hablar con voz firme—, ¿cuáles son tus sentimientos concretos hacia m�