Peter Pan
Peter Pan —Los de un hijo fiel, Wendy.
—Me lo figuraba —dijo ella y fue a sentarse al otro extremo de la habitación.
—Qué rara eres —dijo él, francamente desconcertado—, y Tigridia es igual. Dice que quiere ser algo mÃo, pero no mi madre.
—No, claro que no —replicó Wendy con tremendo énfasis. Ahora ya sabemos por qué tenÃa prejuicios contra los pieles rojas.
—¿Entonces, qué?
—Eso no lo debe decir una dama.
—Pues muy bien —dijo Peter, algo molesto—. A lo mejor me lo dice Campanilla.
—SÃ, Campanilla te lo dirá —contestó Wendy con desprecio—. No tiene modales.
Entonces Campanilla, que estaba en su tocador, escuchando a escondidas, chilló algo con insolencia.
—Dice que le encanta no tener modales —tradujo Peter. De pronto se le ocurrió una idea.
—¿A lo mejor Campanilla quiere ser mi madre?
—¡Cretino! —gritó Campanilla enfurecida.
Lo decÃa tan a menudo que a Wendy no le hizo falta traducción.
—Casi estoy de acuerdo con ella —soltó Wendy.