Peter Pan
Peter Pan —A ver, escuchad —dijo Wendy, acomodándose para el relato, con Michael a los pies y siete chicos en la cama—. HabÃa una vez un señor…
—Yo preferirÃa que fuera una señora —dijo Rizos.
—Y yo que fuera una rata blanca —dijo Avispado.
—Silencio —los reprendió su madre—. También habÃa una señora y…
—Oh, mamá —exclamó el primer gemelo—, quieres decir que también hay una señora, ¿verdad? No está muerta, ¿verdad?
—Oh, no.
—Cómo me alegro de que no esté muerta —dijo Lelo—. ¿No te alegras, John?
—Claro que sÃ.
—¿No te alegras, Avispado?
—Bastante.
—¿No os alegráis, Gemelos?
—Nos alegramos.
—Dios mÃo —suspiró Wendy.
—A ver si hacemos menos ruido —exclamó Peter, dispuesto a que las cosas le fueran bien a Wendy, por muy espantoso que le pareciera el cuento a él.
—El señor —continuó Wendy—, era el señor Darling y ella era la señorita Darling.