Peter Pan
Peter Pan De forma que subieron volando hasta su mamá y su papá y no hay pluma que pueda describir la feliz escena, sobre la que corremos un velo.
Eso era un cuento y se sentÃan tan satisfechos con él como la bella narradora. Es que todo era como debÃa ser. Nos escabullimos como los seres más crueles del mundo, que es lo que son los niños, aunque muy atractivos, y pasamos un rato totalmente egoÃsta y cuando necesitamos atenciones especiales regresamos noblemente a buscarlas, seguros de que nos abrazarán en lugar de pegarnos.
Efectivamente, tan grande era su fe en el amor de una madre que pensaban que podÃan permitirse ser un poco más crueles. Pero habÃa alguien que tenÃa más claras las cosas y cuando Wendy terminó soltó un sordo gemido.
—¿Qué te pasa, Peter? —exclamó ella, corriendo hasta él, creyendo que estaba enfermo. Lo palpó solÃcita más abajo del pecho.
—¿Dónde te duele, Peter?
—No es esa clase de dolor —replicó Peter lúgubremente.
—¿Entonces de qué clase es?
—Wendy, estás equivocada con respecto a las madres.