Peter Pan
Peter Pan Se agruparon asustados a su alrededor, tan alarmante era su inquietud, y con total franqueza él les contó lo que hasta entonces habÃa mantenido oculto.
—Hace mucho tiempo —dijo—, yo creÃa como vosotros que mi madre me dejarÃa la ventana abierta, asà que estuve fuera durante lunas y lunas y lunas y luego regresé volando, pero la ventana estaba cerrada, porque mamá se habÃa olvidado de mà y habÃa otro niño durmiendo en mi cama.
No estoy seguro de que esto fuera cierto, pero Peter lo creÃa y los asustó.
—¿Estás seguro de que las madres son as�
—SÃ.
Asà que ésta era la verdad sobre las madres. ¡Las muy canallas!
Aun asà es mejor tener cuidado y nadie sabe tan deprisa como un niño cuándo debe ceder.
—Wendy, vámonos a casa —gritaron John y Michael al tiempo.
—Sà —dijo ella, abrazándolos.
—No será esta noche, ¿verdad? —preguntaron perplejos los niños perdidos. SabÃan en lo que llamaban el fondo de su corazón que uno puede arreglárselas muy bien sin una madre y que sólo son las madres las que piensan que no es asÃ.