Peter Pan
Peter Pan ¡Que tenÃan miedo de él! ¡Miedo de Smee! No habÃa un solo niño a bordo del bergantÃn esa noche que no le tuviera cariño ya. Les habÃa dicho cosas espantosas y los habÃa golpeado con la palma de la mano, porque no podÃa golpearlos con el puño, pero ellos simplemente se habÃan encariñado aún más con él. Michael se habÃa probado sus gafas.
¡Decirle al pobre Smee que lo encontraban simpático! Garfio ardÃa en deseos de decÃrselo, pero le parecÃa demasiado brutal. En cambio, dio vueltas en la cabeza a este misterio: ¿por qué encuentran simpático a Smee? Rastreó el problema como el sabueso que era. Si Smee era simpático, ¿qué era lo que le hacÃa ser asÃ? De pronto surgió una horrible respuesta: «¿Buena educación?».
¿Es que el contramaestre era bien educado sin saberlo, lo cual constituye la mejor educación?
Recordó que uno tiene que recordar que no sabe que se es asà antes de poder optar a ser elegido como miembro del Pop.[12]
Con un grito de rabia alzó su mano de hierro sobre la cabeza de Smee, pero no descargó el golpe. Lo que le retuvo fue esta reflexión: «¿Qué serÃa matar a un hombre porque es bien educado? ¡Mala educación!».
El infeliz Garfio se sentÃa tan impotente como sudoroso y cayó de bruces como una flor tronchada.