Peter Pan
Peter Pan En la negra chistera la luz quedaba completamente oculta y siguieron volando en silencio. Era el silencio más absoluto que habÃan conocido jamás, roto sólo por unos lametones lejanos, que según explicó Peter lo producÃan los animales salvajes al beber en el vado y también por un ruido rasposo que podrÃan haber sido las ramas de los árboles al rozarse, pero él dijo que eran los pieles rojas que afilaban sus cuchillos.
Incluso estos ruidos acababan por apagarse. A Michael la soledad le resultaba espantosa.
—¡Ojalá se oyera algún ruido! —exclamó.
Como en respuesta a su petición, el aire fue hendido por la explosión más tremenda que habÃa oÃdo en su vida. Los piratas les habÃan disparado con Tom el Largo.
El rugido resonó por las montañas y los ecos parecÃan gritar salvajemente:
—¿Dónde están, dónde están, dónde están?
De esta forma tan violenta descubrió el aterrorizado trÃo la diferencia entre una isla inventada y la misma isla hecha realidad.
Cuando por fin los cielos volvieron a quedar en calma, John y Michael se encontraron solos en la oscuridad. John caminaba en el aire mecánicamente y Michael, sin saber cómo flotar, estaba flotando.
—¿Te han dado? —susurró John temblorosamente.