Peter Pan
Peter Pan —Yo soy el único que no tiene miedo de los piratas —dijo Presuntuoso en ese tono que le impedÃa ser apreciado por todos, pero quizás un ruido lejano lo inquietara, pues añadió a toda prisa—, pero ojalá volviera y nos dijera si ha averiguado algo más sobre Cenicienta.
Se pusieron a hablar de Cenicienta y Lelo estaba seguro de que su madre debÃa de haber sido muy parecida a ella.
Sólo en ausencia de Peter podÃan hablar de madres, ya que habÃa prohibido el tema diciendo que era una tonterÃa.
—Lo único que recuerdo de mi madre —les dijo Avispado—, es que le decÃa a papá con frecuencia: «Oh, ojalá tuviera mi propio talonario de cheques». No sé qué es un talonario de cheques, pero me encantarÃa darle uno a mi madre.
Mientras hablaban oyeron un ruido lejano. Vosotros o yo, al no ser criaturas salvajes del bosque, no habrÃamos oÃdo nada, pero ellos sà lo oyeron y era la espeluznante canción:
Viva, viva la vida del pirata,
un cráneo y dos tibias en la bandera.
Viva la alegrÃa y una buena soga
y viva el buen Satán que nos espera.