Peter Pan
Peter Pan Al instante los niños perdidos… ¿pero dónde están? Ya no están ahÃ. Unos conejos no podrÃan haber desaparecido más rápido.
Os diré dónde están. Con excepción de Avispado, que ha salido corriendo para explorar, ya están en su casa subterránea, una residencia muy agradable de la que pronto veremos muchas cosas. ¿Pero cómo han llegado a ella? Porque no se ve ninguna entrada, ni siquiera un montón de matojos que, si se apartaran, revelarÃan la boca de una cueva. Sin embargo, mirad con atención y puede que os deis cuenta de que hay aquà siete grandes árboles, cada uno con un agujero en el tronco hueco tan grande como un niño. Estas son las siete entradas a la casa subterránea, que Garfio ha estado buscando en vano durante tantas lunas. ¿La encontrará esta noche?
Mientras los piratas avanzaban, la rápida mirada de Starkey descubrió a Avispado que desaparecÃa en el bosque y al momento su pistola brilló en la oscuridad. Pero una garra de hierro lo aferró del hombro.
—Capitán, suélteme —exclamó, retorciéndose.
Ahora por primera vez oÃmos la voz de Garfio. Era una voz negra.
—Primero guarda esa pistola —dijo amenazadoramente.
—Era uno de los chicos que usted odia. Lo podrÃa haber matado de un tiro.