Peter Pan
Peter Pan —Sà y el ruido habrÃa hecho que los pieles rojas de Tigridia cayeran sobre nosotros. ¿Es que quieres perder la cabellera?
—Capitán, ¿voy detrás de él —preguntó el patético Smee—, y le hago cosquillas con Johnny Sacacorchos?
Smee ponÃa nombres agradables a todo y su sable era Johnny Sacacorchos, porque lo retorcÃa en la herida. Se podrÃan mencionar muchos rasgos encantadores de Smee. Por ejemplo, después de matar, eran sus gafas lo primero que limpiaba en vez de su arma.
—Johnny es un chico silencioso —le recordó a Garfio.
—Ahora no, Smee —dijo Garfio tenebrosamente—. Sólo es uno y quiero acabar con los siete. Dispersaos y buscadlos.
Los piratas desaparecieron entre los árboles y al cabo de un momento su capitán y Smee se quedaron solos. Garfio soltó un profundo suspiro y no sé por qué fue, quizás fuera por la delicada belleza de la noche, pero el caso es que lo invadió el deseo de confiar a su fiel contramaestre la historia de su vida. Habló largo y tendido, pero de qué se trataba Smee, que era bastante estúpido, no tenÃa ni idea.
Por fin oyó el nombre de Peter.