Consejos a los jovenes escritores
Consejos a los jovenes escritores EL VAPULEO NO debe ser practicado más que contra los partidarios del error. Si sois fuertes, atacar a un hombre fuerte es perderse; aunque disintáis en algunos puntos, será siempre de los vuestros en determinadas ocasiones.
Hay dos métodos de vapuleo, dando rodeos o por la lÃnea recta, que es el camino más corto.
Se encuentran suficientes ejemplos de cómo dar rodeos en los folletines de J. Janin[6]. Estas perÃfrasis divierten a la galerÃa, pero no la instruyen.
La lÃnea recta es ahora practicada con éxito por algunos periodistas ingleses; en ParÃs, está en desuso; Granier de Cassagnac[7] me parece que la tiene demasiado olvidada. Consiste en decir:
«El señor X… es un hombre deshonesto, y además un imbécil; y es lo que voy a probar» —y probarlo, por esto, por aquello, etc. Recomiendo este método a todos aquellos que tienen fe en la razón y la mano dura.
Un vapuleo fallido es un deplorable accidente, es una flecha que se nos vuelve, o al menos nos destroza la mano, una bala de rebote que nos puede matar.