Consejos a los jovenes escritores
Consejos a los jovenes escritores SI QUIERO OBSERVAR la ley de los contrastes, que gobierna el orden moral y el orden físico, estoy obligado a ordenar en sus clases a las mujeres peligrosas para la gente de letras: la mujer honesta, la sabihonda y la actriz; la mujer honesta, porque pertenece necesariamente a dos hombres y es mediocre pasto para el alma despótica de un poeta; la sabihonda porque es un hombre marrado; la actriz porque se lustra de literatura y habla en argot. Simplemente, porque no es una mujer en toda la acepción del término, ya que el público es para ella algo más precioso que el amor.
¿Os imagináis un poeta enamorado de su mujer y obligado a verla interpretar a un travesti? Me parece que debería pegarle fuego al teatro.
¿Os lo imagináis obligado a escribir un papel para su mujer que no tiene ni pizca de talento?