Las flores del mal
Las flores del mal A una madona

Exvoto al gusto español
Quiero erigir para ti, Madona, amante mÃa,
un altar subterráneo al fondo de mi desamparo,
y horadar en el rincón más negro de mi corazón,
lejos del deseo mundanal y de la mirada burlona,
una hornacina, esmaltada de oro y de azul,
donde tú te erguirás, maravillada Estatua.
Con mis Versos bruñidos, malla de metal puro
sabiamente cuajada de rimas de cristal,
haré para tu cabeza una inmensa Corona;
y con mis Celos, oh Madona letal,
sabré confeccionarte un Manto, de manera
bárbara, tosca y rÃgida, y forrado de recelo,
que, como una garita, encerrará tus encantos;
¡bordado no con Perlas, sino con todas mis Lágrimas!
Tu Vestido será mi Deseo, estremecido,
oscilante, mi Deseo que crece y que desciende,
en las cimas se mece, en los valles descansa,
y reviste con un beso todo tu cuerpo blanco y rosa.
