Las flores del mal
Las flores del mal La pipa
Soy la pipa de un autor;
se ve, al contemplar mis facciones
de abisinia o de cafre,
que mi dueño es un gran fumador.
Cuando él rebosa de dolor,
echo humo como el chamizo
donde se prepara un guiso
para el regreso del labrador.
Yo envuelvo y acuno su alma
en la red móvil y azul
que asciende de mi boca encendida,
y exhalo un potente elixir
que hechiza su corazón y restablece
su espíritu de sus fatigas.