Las flores del mal
Las flores del mal Los búhos
Bajo los tejos negros que los cobijan,
los búhos permanecen bien ordenados,
igual que dioses desconocidos,
fulminando con su mirada roja. Meditan.
Se mantendrán así sin inmutarse
hasta la hora melancólica
en que, empujando al sol oblicuo,
se instalen las tinieblas.
Su actitud enseña al sabio
que en este mundo debe temer
el tumulto y el movimiento;
quien se prenda de una sombra que pasa
siempre arrastra el castigo
por haber querido cambiar de sitio.
