Las flores del mal
Las flores del mal El reloj
¡Reloj!, dios siniestro, horroroso, impasible,
cuyo dedo nos amenaza diciéndonos: «¡Recuerda!,
los sonoros Dolores en tu corazón lleno de espanto
se clavarán muy pronto como en una diana;
el Placer vaporoso huirá hacia el horizonte
lo mismo que una sÃlfide entre bastidores;
cada instante te devora un trozo de la delicia
concedida a cada hombre para toda su existencia.
Tres mil seiscientas veces cada hora, el Segundo
te susurra: ¡Recuerda! —Rápido, con su voz
de insecto, el Ahora dice: ¡Yo soy el Hace Tiempo,
y he chupado tu vida con mi trompa asquerosa!
Remember! ¡Recuerda!, pródigo, Esto memor[27]!
(Mi garganta de metal habla todas las lenguas.)
¡Los minutos, mortal alocado, son ganga
que no hay que despreciar sin extraerle el oro!
Recuerda que es el Tiempo jugador codicioso