Las flores del mal
Las flores del mal y como la mejor y la más pura sustancia
que prepara a los fuertes para los deleites santos!
Yo sé que reserváis un puesto para el Poeta
en las filas beatÃficas de las santas Legiones,
y que lo convidáis al regocijo eterno
de los Tronos, de las Virtudes, de las Dominaciones.
Yo sé que el dolor es la única nobleza
que la tierra y los infiernos jamás corromperán,
y que para trenzar mi mÃstica corona
deben contribuir todas las edades y todos los universos.
Pero ni las joyas perdidas de la antigua Palmira,
ni los metales ignotos, ni las perlas del mar,
engastados por vuestra mano, darÃan la medida
de esta hermosa diadema resplandeciente y clara;
¡porque no puede hacerse más que con pura luz
sacada del hogar santo de los rayos primitivos,
y ante la que los ojos mortales, en todo su esplendor,