Las flores del mal
Las flores del mal aunque bastante ajada!, ¡y yo
la amaba demasiado! Ésa es la razón
por la que le dije: ¡deja la mala vida!
Nadie puede comprenderme. ¿Ha habido alguien
entre los borrachos estúpidos
que en sus noches mórbidas pensara
hacer una mortaja con el vino?
Semejante crápula invulnerable
como las máquinas de hierro
¡nunca, ni en verano ni en invierno,
ha conocido el verdadero amor,
con sus negros conjuros,
su infernal cortejo de zozobras,
sus frascos de veneno, sus lágrimas,
sus ruidos de cadenas y de huesos!
—¡Aquà estoy, libre y solo!
Esta noche estaré borracho perdido;
entonces, sin miedo ni remordimiento,
me tumbaré en el suelo,
¡y dormiré como un perro!
La carreta de pesadas ruedas
cargada de piedras y de barros
o el ómnibus rabioso pueden tranquilamente
aplastar mi cabeza culpable
o cortarme en dos, ¡yo me rÃo
de todo eso como me rÃo de Dios,
del Diablo o del Altar Mayor!