Las flores del mal
Las flores del mal Una mártir
Dibujo de un maestro desconocido
Entre frascos, telas satinadas
y muebles de lujo,
mármoles, cuadros, vestidos perfumados
que caen en pliegues suntuosos,
en una tibia cámara donde, como en un invernadero,
el aire es peligroso y fatal,
donde ramos de flores moribundas en sus féretros de vidrio
exhalan su último suspiro,
un cadáver sin cabeza derrama, igual que un rÃo,
sobre la almohada empapada
una sangre roja y viva, de la que el lienzo se alimenta
con la avidez de un prado.
Como esas visiones pálidas que nacen de la sombra
y nos esclavizan los ojos,
la cabeza, con el amasijo de su melena oscura
y de sus joyas valiosas,
sobre la mesa de noche, como un ranúnculo,
reposa; y una mirada vacÃa
de pensamientos, vaga y lechosa como el crepúsculo,