Las flores del mal
Las flores del mal de los deseos errantes y fugaces?
¿El hombre vengativo que, viva, no pudiste
saciar ni aun con tanto amor,
colmó en tu carne inerte y complaciente
la inmensidad de su deseo?
¡Responde, cadáver impuro!, y cuando él te alzó agarrándote
de tus trenzas rÃgidas con su brazo febril,
dime, cabeza espantosa, ¿estampó sobre tus dientes frÃos
su adiós definitivo?
—Lejos de la gente burlona, lejos de la multitud impura,
lejos de los jueces indiscretos,
duerme en paz, duerme en paz, sorprendente criatura,
en tu tumba misteriosa;
tu esposo recorre el mundo, y tu forma inmortal
vela junto a él cuando duerme;
igual que lo eres tú, seguro que él te será fiel
y constante hasta la muerte.