Las flores del mal
Las flores del mal de las figuras que el azar compone con las nubes.
¡Y el ansia siempre nos quitaba el sosiego!
—El gozo añade fuerzas al deseo.
¡Deseo, viejo árbol al que sirve de abono el placer,
en tanto que tu corteza se ensancha y se endurece,
tus ramas quieren ver el sol desde más cerca!
¿Crecerás sin cesar, altÃsimo árbol más vivaz
que el ciprés? —Aun asÃ, hemos cosechado, cuidadosamente,
algunos bocetos para vuestro álbum ávido,
¡hermanos que encontráis hermoso cuanto viene de lejos!
Hemos visitado Ãdolos con trompa de elefante,
sitiales engastados de joyas luminosas,
palacios esculpidos cuyo lujo de fábula
serÃa un sueño ruinoso para vuestros banqueros;
ropajes que son una borrachera para los ojos;
mujeres con las uñas y los dientes teñidos,
y juglares expertos que la serpiente acaricia».
—Bueno, ¿y qué?, ¿y qué más?