Las flores del mal
Las flores del mal «¡Oh mentes infantiles!
Para no olvidar la principal cuestión,
hemos visto en cualquier lugar y sin haberlo buscado,
de lo alto a lo bajo de las inevitables jerarquÃas,
el tedioso espectáculo del pecado inmortal:
La mujer, vil esclava, orgullosa y estúpida,
adorándose sin darse risa y amándose sin asco;
el hombre, tirano tragón, lujurioso, codicioso y cruel,
esclavo del esclavo y reguero en la cloaca;
el verdugo que disfruta, el mártir que solloza;
la fiesta amenizada y perfumada con sangre;
el veneno del poder reblandeciendo al déspota,
y el pueblo enamorado del látigo embrutecedor;
bastantes religiones parecidas a la nuestra,
todas escalando los cielos; la Santidad,
igual que el exquisito se arrellana en su lecho de plumas,
buscando el placer en los azotes y en los clavos;
