Las flores del mal
Las flores del mal Febea feliz,
cae como una lluvia
de lágrimas sin fin.
¡Oh tú, a quien la noche tanto embellece,
qué dulce es para mí, asomado a tus pechos,
escuchar el lamento eterno
que solloza en los estanques!
¡Luna, agua sonora, noche bendita,
árboles que tembláis alrededor,
vuestra pura melancolía
es el espejo de mi amor!
El chorro dilatado
en flores mil,
al que da sus colores
Febea feliz,
cae como una lluvia
de lágrimas sin fin.