Las flores del mal
Las flores del mal Versos para el retrato de Honoré Daumier
Éste cuya imagen te ofrecemos,
y cuyo arte, sutil como ninguno,
nos enseña a reírnos de nosotros mismos,
este que ves, lector, es un sabio.
Es un satírico, un burlón;
pero la energía con que pinta
el Mal y sus secuelas
da fe de la belleza de su alma.
Su risa no es la mueca
de Melmoth o de Mefisto
bajo la antorcha de Alecto[80]
que los abrasa, sino que nos hiela.
En ellos la risa, ay, solo es la parodia
dolorosa de la alegría;
en él irradia, abierta y ancha,
como un signo de su bondad.