Las flores del mal
Las flores del mal El rescate
El hombre tiene, para pagar su rescate,
dos campos esponjosos, profundos y ricos,
que le conviene remover y roturar
con la reja de su pensamiento;
para obtener la rosa más pequeña,
para arrancar escasas espigas,
tiene que regarlas sin descanso
con las lágrimas saladas de su frente gris.
Uno es el Arte, y otro el Amor.
—Para inclinar al juez a su favor,
cuando aparezca el día terrible
de la justicia rigurosa,
habrá que mostrarle los graneros
rebosantes de mies, y flores
cuyas formas y colores
se ganen el voto de los Ángeles[83].